Proyeccion del hormigon a presion sobre el armado de hierro durante el gunitado de una piscina

Qué es el gunitado y por qué se usa en piscinas

El gunitado no es echar hormigón. Es dispararlo. La mezcla sale de la boquilla a entre 80 y 100 metros por segundo y se compacta contra la ferralla por el propio golpe, sin encofrado y sin vibrador. De ahí salen las piscinas de obra que aguantan cuarenta años y también las que se fisuran en cinco. Lo que cambia es quién lleva la boquilla y qué se hace los siete días siguientes.

Proyección de gunitado sobre la estructura de una piscina en construcción
Proyección de hormigón gunitado sobre la ferralla: así se levanta la estructura del vaso.

Qué es el gunitado y en qué se diferencia de hormigonar con encofrado

Gunitar es proyectar hormigón o mortero a gran velocidad, con aire comprimido, a través de una manguera y una boquilla, contra la superficie que se quiere construir. No hay molde: el material se compacta por el impacto, no por vibrado. Ese es todo el truco.

Compáralo con un muro convencional: montas un encofrado, viertes el hormigón, metes el vibrador para expulsar el aire y desencofras. El molde define la forma, así que todo lo que construyas tiene que poder encofrarse primero.

En el gunitado de hormigón no existe ese molde. En una piscina, el terreno excavado hace de cara exterior y la interior la da la mano del gunitador, que saca el espesor y lo regla. Por eso el vaso sale de una sola pieza, sin juntas de encofrado, que es justo por donde acaban entrando las filtraciones.

Operario proyectando hormigón con la boquilla contra la ferralla del vaso de una piscina
La boquilla trabaja entre 0,6 y 1,5 metros del paramento y lo más perpendicular posible. Fuera de ahí, el rebote se dispara.

Una precisión de vocabulario: técnicamente gunita es el mortero proyectado, con árido por debajo de 8 mm, mientras que hormigón proyectado u hormigón gunitado lleva árido de 12 a 16 mm. En la piscina se llama gunitado a las dos cosas. La técnica tiene más de un siglo: Carl Akeley patentó en 1910 el cañón neumático al que llamó gunite.

Excavación del vaso de una piscina de obra nueva con las paredes de tierra perfiladas
La excavación marca la forma y hace de cara exterior del muro.
Piscina en construcción con fábrica de ladrillo y ferralla vista antes del hormigonado
La alternativa clásica: fábrica y encofrado. Cada curva hay que fabricarla a mano.

Vía seca y vía húmeda: la diferencia que de verdad importa

Hay dos formas de gunitar y no son intercambiables. En vía seca, el cemento y los áridos van secos por la manguera, empujados por aire comprimido, y el agua entra en la propia boquilla a través de un anillo perforado: la mezcla se termina de hacer en el aire, en el último medio metro. Quien decide cuánta agua lleva ese hormigón es el gunitador, con la mano, en ese instante.

En vía húmeda, el hormigón viene ya amasado y se impulsa con bomba de pistón; el aire solo lo acelera al final. La relación agua/cemento viene fija de central.

 Vía secaVía húmeda
Dónde entra el aguaEn la boquillaEn el amasado, antes
Quién controla el agua/cementoEl gunitadorLa central de hormigón
ReboteMayor: material colocado/lanzado 1:1,35 (≈26%)Menor: 1:1,21 (≈17%)
PolvoMuchoCasi ninguno
EquipoCompacto y barato, admite mangueras largasVoluminoso, caro, más limpieza
Uso habitualPiscinas y obras de acceso difícilTúneles y obra civil de gran volumen

En piscinas de chalet se trabaja casi siempre por vía seca, por una razón práctica: la manguera tira decenas de metros desde donde para el camión hasta el jardín de atrás. La vía húmeda gana en control y limpieza, pero necesita acceso y volumen para salir a cuenta.

La contrapartida de la vía seca es evidente: el agua la pone una persona. Con poca, la mezcla rebota. Con demasiada, el hormigón descuelga y pierde resistencia. Ahí se separa un gunitador con veinte años de boquilla de uno que lleva dos.

Por qué el gunitado permite formas libres, curvas y playas de entrada

Esta es la ventaja que el cliente sí nota, aunque no sepa por qué. Con encofrado, cada forma cuesta dinero antes de existir: una curva obliga a fabricar el molde a medida, un escalón romano son varios moldes y una playa de entrada con pendiente suave no tiene dos secciones iguales. El encofrado empuja siempre hacia la línea recta.

Gunitando, la forma la dan la excavación y la ferralla, y doblar el mallazo en curva cuesta lo mismo que dejarlo recto. Por eso con gunitado de piscina salen sin sobrecoste:

  • Vasos de forma libre o contorno irregular.
  • Playas de entrada y zonas de poca profundidad con pendiente continua.
  • Escaleras romanas, escalones curvos y bancos corridos de obra.
  • Fondos con cambio de pendiente progresivo, sin escalón brusco.
  • Rebosaderos, láminas de agua y desbordantes.
  • Terreno en pendiente, con el vaso trabajando como contención.
Vaso de piscina de forma libre con gresite verde, vacío, con curvas continuas
Estas curvas, gunitadas, cuestan lo mismo que una recta.
Escalones de entrada curvos en una piscina de forma libre con revestimiento verde
Los escalones se gunitan con el vaso: quedan de la misma pieza, no pegados después.

El rebote: el material que acaba en el suelo

Cuando el hormigón golpea la pared, una parte se queda pegada y otra sale despedida y cae. Eso es el rebote: material perdido. No es un defecto, es inherente a la técnica. Lo que distingue a un buen gunitador es cuánto rebota.

Las referencias del sector: por vía seca la relación entre material colocado y lanzado ronda 1:1,35, en torno a un 26% de pérdida; por vía húmeda baja a 1:1,21, cerca del 17%. Y depende de contra qué se proyecte: por vía húmeda, en soleras se queda en un 2-5%, en paramentos verticales sube al 5-10% y en bóvedas llega al 10-15%. En malas condiciones se han medido pérdidas del 30%. De qué depende:

  1. La distancia. Entre 0,6 y 1,5 metros. Más cerca, el material se desparrama; más lejos, pierde velocidad y no compacta.
  2. El ángulo. Cuanto más perpendicular, menos rebote. Proyectar de lado es tirar dinero.
  3. El agua. Mezcla seca, rebota. Mezcla húmeda, descuelga.
  4. El movimiento. Barrido rítmico y uniforme. Quien se para en un punto acumula material y provoca descuelgues.
  5. El orden. En muros se gunita de abajo hacia arriba, para que el rebote caiga sobre material aún no proyectado.

Por eso un gunitador con experiencia gasta menos material: entre un 15% y un 30% de rebote hay varios metros cúbicos de diferencia. Pero lo importante no es el ahorro, sino que el rebote que no se controla acaba donde no debe.

Ojo con esto. El material rebotado no se recoge del suelo y se vuelve a proyectar: ha perdido finos y cemento y va contaminado con tierra. Y sobre todo, el rebote acumulado en el ángulo entre muro y solera, o atrapado detrás de las barras, se convierte en una zona sin resistencia dentro del vaso. Es uno de los orígenes clásicos de las filtraciones en ese encuentro.

La ferralla y el mallazo: sin armar, el hormigón no vale nada

Aquí es donde más se recorta y donde menos se ve. El hormigón resiste muy bien a compresión y muy mal a tracción, y un vaso trabaja a tracción todo el tiempo: agua desde dentro, terreno desde fuera, temperatura y asientos. Sin acero, el hormigón proyectado se fisura, y punto.

Ferralla y mallazo montado en el vaso de una piscina antes de gunitar, con separadores
Así tiene que estar el vaso antes de que llegue el camión. Cinco minutos mirando esto valen más que cualquier garantía en papel.

Tres cosas que puedes comprobar tú mismo antes de gunitar.

El recubrimiento

El acero tiene que quedar embebido en hormigón por todos lados. La distancia entre la barra y la superficie es el recubrimiento, y el Código Estructural lo fija según la clase de exposición: para clases con cloruros de origen no marino el mínimo es de 35 mm, más un margen de ejecución que por defecto es de 10 mm. Es decir, valores nominales del orden de 45 mm.

Si la ferralla toca la tierra, ese recubrimiento no existe. El agua llega al acero, se oxida, el óxido ocupa más volumen que el hierro sano y revienta el hormigón desde dentro. Tarda años, pero no falla.

Los separadores

Son las piezas de plástico o mortero que mantienen la parrilla despegada del terreno. Cuestan céntimos y son la única garantía física de que el recubrimiento se cumple. Si ves la ferralla apoyada sobre la tierra excavada, no hay recubrimiento por fuera, y eso no se arregla después.

Los solapes

El mallazo llega en paños y hay que empalmarlos. Un solape corto es un punto donde la armadura, sencillamente, se interrumpe. La referencia habitual es solapar 30 diámetros con un mínimo del orden de 450 mm, atando los paños entre sí. En piscinas se trabaja con mallas del tipo 15×15 y redondo de 6 a 10 mm, y en zonas de más carga con doble parrilla.

La ferralla es la parte de la piscina que el cliente ve durante dos días y luego no vuelve a ver nunca. Precisamente por eso hay que ir a verla: con el hormigón ya proyectado no hay forma de saber qué hay detrás.

Espesores y curado: los dos números que deciden la vida del vaso

Los espesores habituales en un vaso familiar rondan los 15 cm en muros y 20 cm en solera, y suben en muros altos, en terrenos con empuje o cuando el vaso hace de contención. Si el espesor es grande no se proyecta de una vez: se trabaja por capas sucesivas del orden de 15 a 20 cm.

Los 10 cm de muro aparecen de vez en cuando en presupuestos baratos: es poco margen para alojar la armadura, mantener el recubrimiento por las dos caras y absorber las irregularidades de la excavación.

Y luego está el curado, donde se pierden más piscinas de las que la gente imagina. El hormigón no se seca: fragua mediante una reacción química que necesita agua. Si el agua se evapora antes de tiempo —y en un vaso al sol de Madrid en julio se evapora rapidísimo—, la reacción se detiene y aparecen fisuras de retracción.

La recomendación técnica es clara: mantener la superficie continuamente mojada al menos los 7 días siguientes a la proyección, y con más motivo en espesores reducidos. Es decir: regar varias veces al día, cubrir el vaso o aplicar líquido de curado.

Vaso de piscina de obra nueva ya gunitado y regleado, con los escalones formados
Vaso gunitado y regleado. Aquí empiezan los días de curado, que no salen en ninguna foto.
Vaso de piscina enfoscado y preparado para recibir el revestimiento
Sobre el gunitado van enfoscado e impermeabilización. Si la base está mal, no lo compensan.

Cómo se reconoce un gunitado bien hecho cuando lo miras

No hace falta ser técnico. Con el vaso gunitado y antes de enfoscar, esto es lo que se mira:

  • Superficie cerrada y homogénea. Rugosa, pero uniforme, sin zonas que parezcan de otro material.
  • Ni un hierro a la vista. Ni punta de mallazo ni alambre aflorando.
  • Espesor regular. Se aprecia en el borde superior del muro y en los pasamuros.
  • Encuentro muro-solera con media caña. Es el punto que más trabaja y donde se acumula el rebote.
  • Suena macizo. Con el mango de un martillo suena sordo; hueco significa hormigón mal adherido.
  • Fondo limpio. Nada de grava suelta en los ángulos: eso es rebote sin retirar.
  • Pasamuros bien resueltos. Skimmers, focos y boquillas concentran coqueras.
Vaso de piscina comunitaria vacío con las paredes y el fondo a la vista
Con el vaso vacío se ve todo: espesores, encuentros y planitud.

Los fallos típicos del gunitado y lo que provocan años después

Todos tienen algo en común: no dan la cara el primer verano, sino al tercero o al quinto, cuando quien lo hizo ya no responde.

Coqueras y nidos de grava. Huecos donde la pasta de cemento no ha llegado a envolver los áridos: zona porosa, grava suelta y acero expuesto al agua y al oxígeno. Se producen por mala relación de agua, por proyectar en ángulo o por rebote atrapado tras la armadura. Consecuencia: vía de entrada de agua que acelera la corrosión del acero, y un enfoscado que no agarra y acaba desprendiéndose junto con el gresite.

Hierro a la vista. Una barra o un alambre asomando. Consecuencia: camino directo hacia el interior de la armadura. Se oxida, el óxido se expande y el hormigón salta en escamas. Primero es una mancha que atraviesa el gresite, luego un abombamiento y al final desprendimiento del revestimiento.

Curado saltado. El más frecuente y el más invisible: se gunita el viernes y hasta el lunes nadie riega. Consecuencia: fisuración por retracción y hormigón por debajo de la resistencia prevista. Esas fisuras son finas y quedan tapadas por el enfoscado, así que la piscina se entrega perfecta; el problema llega cuando la fisura acaba pasando la impermeabilización y aparece un consumo de agua que nadie sabe explicar.

Espesor irregular. Zonas con bastante menos muro del proyectado, casi siempre arriba o en las esquinas. Consecuencia: recubrimiento insuficiente y menos capacidad para absorber empujes. Es donde arrancan las grietas estructurales cuando el terreno asienta.

Ferralla mal montada. Sin separadores, con solapes cortos o apoyada en la tierra. Consecuencia: el fallo más grave, porque no tiene arreglo por dentro. Una fisura se sella y una coquera se sanea con mortero y puente de unión; un armado insuficiente solo se corrige rehaciendo el vaso.

Para qué más se usa la gunita fuera de las piscinas

El gunitado no nació para piscinas: llegó a ellas mucho después. Eso explica por qué es una técnica tan sobrada para un jardín.

  • Sostenimiento de túneles. Su aplicación de referencia: al excavar se proyecta sobre la roca en minutos para estabilizarla, con bulones y mallazo o con fibras metálicas.
  • Protección de taludes. En laderas y desmontes, la gunita con malla y anclajes evita desprendimientos y frena la erosión.
  • Muros de contención. Donde encofrar es inviable: pantallas, muros de sótano y contenciones entre medianeras.
  • Refuerzo de estructuras existentes. Recrecer un forjado o reforzar un muro sin desmontar nada, gracias a la adherencia sobre roca, hormigón viejo y acero.
  • Depósitos, canales y obras hidráulicas. Por lo mismo que en piscinas: estructura continua y baja porosidad.

Las cifras van en consecuencia: las clasificaciones de hormigón proyectado van de 15 a 35 N/mm², y en dosificaciones habituales se buscan resistencias no inferiores a 250-300 kg/cm² a los 28 días, con 300 a 450 kg de cemento por m³. Un vaso de chalet no necesita lo que un túnel, pero sale de la misma familia de materiales.

Preguntas frecuentes sobre el gunitado

¿Qué es el gunitado, explicado en una frase?
Es proyectar hormigón a presión contra una armadura de acero, sin encofrado, de forma que se compacta por el impacto. El resultado es una estructura continua, sin juntas y con muy baja porosidad.

¿Qué es mejor, gunitado por vía seca o por vía húmeda?
Para una piscina de chalet la vía seca es lo habitual y funciona perfectamente: el equipo entra en cualquier parcela y la manguera llega lejos. La vía húmeda controla mejor el agua y genera menos rebote, pero necesita acceso y volumen de obra para justificarse.

¿Cuántos días hay que esperar después de gunitar?
El curado húmedo debe mantenerse al menos 7 días desde la proyección, regando o cubriendo el vaso. Después vienen enfoscado, impermeabilización y revestimiento. Si alguien te ofrece enfoscar al día siguiente de gunitar, algo no cuadra.

¿Qué espesor debe tener el gunitado de una piscina?
Lo habitual son unos 15 cm en muros y 20 cm en solera, con más espesor en muros altos, en terreno con empuje o cuando el vaso hace de contención. Por debajo cuesta alojar la armadura manteniendo el recubrimiento por las dos caras.

¿Cuánto cuesta el gunitado de una piscina?
Como referencia de precios de mercado en España, se manejan cifras del orden de 8.000 a 12.000 euros para la parte de gunitado en una piscina de 8×4. No son tarifas de Revespi y varían mucho con el acceso, el terreno y la forma: lo serio es medir la parcela.

¿Se puede gunitar sobre una piscina antigua para repararla?
Sí: adhiere muy bien sobre hormigón viejo saneado y se usa para reforzar estructuras existentes. Pero antes hay que saber por qué falló la original.

Piscina de forma libre terminada con agua turquesa integrada en un jardín
Un vaso bien armado y bien curado: una pieza única que no depende de ninguna junta para ser estanca.

Cómo lo hacemos nosotros

Gunitamos con equipo propio: no subcontratamos la boquilla. Quien monta la ferralla, quien proyecta y quien riega el vaso los días siguientes responden ante la misma empresa. Separadores y solapes revisados antes de llamar al camión, espesores medidos y curado completo.

Puedes ver el detalle del servicio de gunitado, cómo planteamos una piscina de obra nueva en Madrid o, si tienes un vaso antiguo que da problemas, la reforma de piscinas en Madrid.

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Revespi construye y reforma piscinas de obra en la Comunidad de Madrid con equipo propio. Somos empresa acreditada en el REA (Registro de Empresas Acreditadas).

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