Quien busca tipos de piscinas suele estar en una de dos situaciones: tiene una parcela y no sabe qué le cabe, o ya tiene dos presupuestos delante que no se parecen en nada y no entiende por qué. Las dos se arreglan igual, entendiendo que una piscina no se elige por una sola cosa, sino por cinco decisiones encadenadas. Y conviene tomarlas en este orden, porque la primera condiciona a todas las demás.
Las cinco maneras de clasificar una piscina
En los catálogos todo se mezcla: «piscina desbordante de poliéster elevada con sal». Eso no es un tipo de piscina, son cuatro decisiones distintas puestas en fila. Separarlas es lo que te permite comparar presupuestos y, sobre todo, saber qué estás pagando en cada uno.
El mapa
Las cinco decisiones que definen tu piscina
Se deciden en este orden. Cambiar la primera obliga a revisar todas las demás; cambiar la última no afecta a ninguna.
- 1 · SistemaDe qué está hecho el vasoObra de hormigón, casco de poliéster, panel de acero o desmontable. Es la decisión que manda sobre el presupuesto y sobre todo lo que puedas hacer después.
- 2 · RebosaderoPor dónde se va el aguaSkimmer, desbordante, infinity o espejo de agua. Afecta al precio, a la obra civil y a si necesitas un segundo vaso enterrado.
- 3 · FormaQué dibujo tiene en plantaRectangular, forma libre, calle de nado o vaso pequeño. En obra no encarece casi nada; en prefabricada no se puede elegir.
- 4 · TerrenoCómo se asienta en la parcelaEnterrada, semienterrada o elevada. Lo decide la pendiente del terreno, no el gusto.
- 5 · AguaCómo se trata el aguaCloro, sal o depuración biológica. Entre cloro y sal se cambia después sin tocar el vaso; pasar a biológica, no.
Tipos de piscinas por sistema de construcción
Aquí está casi toda la diferencia de precio y casi toda la discusión. Son cuatro sistemas y no compiten de verdad entre sí: cada uno gana en un escenario distinto. Es lo que en los catálogos aparece como tipologías de piscinas.
Los cuatro sistemas
Qué hay debajo de cada piscina
Obra de hormigón gunitado
El vaso se arma con ferralla y se proyecta el hormigón a presión contra ella. Sale una pieza continua, sin juntas, que admite cualquier forma y cualquier medida y que se puede reparar y volver a revestir tantas veces como haga falta. Es el sistema más caro de ejecutar y el que menos problemas da a largo plazo.
Casco de poliéster
Llega fabricado de molde en una sola pieza, se baja con grúa a un hoyo preparado y se conecta. Se instala en días en lugar de semanas, pero no se puede modificar: la forma, la medida y los escalones son los que vienen de fábrica.
Panel de acero con liner
Paredes de paneles metálicos atornillados y una lámina de PVC por dentro haciendo de impermeabilización y de acabado a la vez. Más barato y más rápido que la obra, pero el liner es una pieza de desgaste que toca cambiar cada cierto número de años.
Desmontable
Estructura de tubo o de pared de acero apoyada en el suelo. No es obra y no suma valor a la casa, pero resuelve un verano por muy poco dinero y se quita sin dejar rastro. Buena opción para probar antes de decidirte.
La comparación a fondo de los tres primeros, con precios de mercado y qué queda de cada una a los veinte años, está en el artículo de piscina de obra, poliéster o acero.
Conviene que lo sepas desde el principio: nosotros solo construimos de obra. Si al ver tu parcela nos parece que lo que encaja es un casco de poliéster o un panel de acero, te lo diremos igual, pero ese trabajo no lo hacemos nosotros.


Si tu parcela tiene una forma rara, una esquina aprovechable o un desnivel, la decisión ya está tomada: solo la obra se adapta al terreno. El resto de sistemas obligan a lo contrario, a adaptar el terreno a una pieza que viene con medidas fijas. En qué es el gunitado está explicado cómo se consigue esa pieza continua.

Tipos de piscinas de obra según por dónde se va el agua
Esta es la clasificación que menos se explica y la que más cambia el aspecto final. No va del material, va de cómo se recoge el agua de la superficie, que es donde se acumula la suciedad, el polen y las grasas.
La piscina con skimmer es la de siempre: el agua se queda unos centímetros por debajo de la coronación y se recoge por unas boquillas embutidas en la pared. Es la más barata de construir, la más sencilla de mantener y no necesita nada enterrado alrededor.
La piscina desbordante rebosa por uno o varios lados hacia un canalón con rejilla, y de ahí a un vaso de compensación enterrado que almacena el agua que está «de paso». Se ve el agua al mismo nivel que el borde, recoge mejor la superficie y pide más obra y más sitio.

La infinity, o de borde infinito, es una desbordante que rebosa solo por el lado con vistas, de modo que el agua parece cortarse en el aire. Necesita una cara libre y, normalmente, un desnivel: en un jardín llano rodeado de muro el efecto desaparece.
Y el espejo de agua desborda por los cuatro lados a la vez. Es el más exigente de ejecutar, porque la coronación tiene que estar nivelada en todo el perímetro: unos milímetros de desviación y el agua cae solo por un lado.

El error de presupuesto más caro. Comparar el precio de una desbordante con el de una skimmer como si fueran lo mismo. La desbordante lleva un segundo vaso enterrado, otra bomba, más metros de tubería y una nivelación de coronación muy fina. Si un presupuesto de desbordante te sale parecido al de una skimmer, falta algo dentro.
Si te tira esa estética, en piscina desbordante está desarrollado con qué se encuentra uno en obra y qué mantenimiento añade.
Por forma y tamaño: rectangular, forma libre o calle de nado
En obra la forma es casi gratis, porque lo que se paga es el metro cuadrado de vaso y el movimiento de tierras, no el dibujo. Por eso aquí conviene pensar en cómo vas a usar la piscina y no en qué queda bonito en una foto.
Según el uso
Qué forma pide cada manera de bañarse
Rectangular
La más eficiente: aprovecha todo el metro cuadrado que excavas, admite cubierta y lona a medida sin complicaciones y es la más fácil de limpiar. Si la parcela es regular, casi siempre es la respuesta.
Forma libre
Curvas, riñón, esquinas redondeadas. Se integra mejor en un jardín con árboles y permite aprovechar rincones imposibles. A cambio, la cubierta se encarece porque hay que fabricarla a medida.
Calle de nado
Larga y estrecha, para nadar de verdad. Cabe en parcelas alargadas donde no entra una piscina convencional y gasta menos agua y menos producto que una piscina ancha de la misma longitud.
Vaso pequeño
De tres o cuatro metros de largo por dos de ancho, con banco de obra. Es la piscina de los patios urbanos y de las casas de pueblo: poca agua, poco químico y se calienta sola en mayo.


Sobre la profundidad, el tópico de «que tenga al menos dos metros para tirarse de cabeza» hace años que dejó de tener sentido en una piscina familiar. La mayoría de las que construimos van entre 1,20 y 1,60 metros, porque es la profundidad en la que se juega, se hace pie y no da miedo con niños. El fondo profundo encarece la excavación, el hormigón y el agua a calentar, y se usa dos días al año.
Enterrada, semienterrada o elevada: cómo se asienta en la parcela
Esta clasificación no la elige casi nadie: la impone la parcela. Y es la que más sorpresas da en presupuesto, porque el movimiento de tierras no se ve en el resultado final pero se paga igual.
La piscina enterrada es la normal, con la coronación al nivel del jardín. La semienterrada sobresale unos centímetros o un palmo, muchas veces porque el terreno no deja bajar más (roca, nivel freático, un muro de contención cerca) y a veces a propósito, para hacer un borde donde sentarse.
La piscina elevada aparece cuando la parcela tiene pendiente: se deja al nivel del terreno por el lado alto y sobresale por el bajo, con el muro revestido de piedra o porcelánico. Suele salir más barata que terraplenar media parcela para dejarla plana, y se convierte en el elemento bonito del jardín en lugar de en un problema.

El muro que queda a la vista en una piscina elevada no es un parche: se reviste con piedra natural o con gres porcelánico igual que la coronación, y es lo que convierte el desnivel de la parcela en la mejor parte del jardín.
Tipos de piscinas por el tratamiento del agua
Es la única de las cinco decisiones que puedes cambiar más adelante sin tocar el vaso, así que no merece la pena agonizar con ella al principio. Dicho eso, sí conviene dejar la sala de máquinas preparada para lo que creas que vas a querer.
Cloro convencional: pastillas o granulado dosificados a mano o con bomba. Es lo más barato de instalar y lo más conocido, y pide estar encima del agua un par de veces por semana en temporada.
Cloración salina: se echa sal en el agua y un equipo de electrólisis la convierte en cloro de forma continua. No es «agua sin cloro», es cloro fabricado en casa. La salinidad que piden los fabricantes está en torno a 3 gramos por litro, muy por debajo del agua del mar, y eso es lo que hace que no sepa salada ni irrite los ojos.
Depuración biológica: la piscina natural no usa producto químico, el agua se limpia pasando por una zona de gravas y plantas acuáticas. Lo que cuesta es el sitio que ocupa esa zona de regeneración. En un proyecto documentado por Construible, la vegetación cubría aproximadamente el 50 % de la superficie en una piscina de 130 metros cuadrados. Nosotros no las construimos, pero si es por ahí por donde vas, que sepas que lo que manda es la superficie.

Ojo con la sal. La cloración salina es perfectamente compatible con una piscina de obra, pero el agua salada ataca a los metales: escaleras, barandillas, tornillería y focos tienen que ser de acero inoxidable adecuado, y conviene llevar la toma de tierra bien hecha. Es un detalle de proyecto, no algo que se arregle luego.
Los añadidos que cambian cómo se usa la piscina
Dos piscinas con el mismo vaso y el mismo revestimiento se usan de forma completamente distinta según cómo se entre y cómo se esté dentro. Y esto, en obra, es donde está la diferencia que más se nota después.
La escalera romana entra en el vaso con peldaños anchos en curva: ocupa metros de piscina, pero es la entrada más cómoda y la que convierte la piscina en sitio donde sentarse. La playa de entrada va un paso más allá, con una rampa de pendiente muy suave en la que el agua cubre unos centímetros: es lo mejor con niños pequeños y lo peor si tienes poca superficie que gastar.
Luego está el banco de obra corrido a lo largo de una pared, que no encarece casi nada y se usa muchísimo. Y la iluminación LED, que es el añadido más barato y el que más cambia la piscina a partir de las nueve de la noche. Hay quien suma hidromasaje o un spa aparte, y eso ya depende de lo que admita la sala de máquinas.


Cada uno de estos elementos tiene su desarrollo propio: la escalera romana y la coronación, que es el remate del borde y lo primero que se toca con la mano.
Y el acabado: gresite o gres porcelánico
Dos piscinas idénticas por dentro se ven completamente distintas según el revestimiento, y es la decisión que más cambia la foto final. El gresite es el clásico de siempre, en piezas pequeñas que se adaptan a curvas y escalones. El gres porcelánico en formatos grandes es lo que hoy se pide en las piscinas de obra modernas, con tonos arena, grises y verdes en lugar del azul de toda la vida.
El color del revestimiento es, además, lo que decide el color del agua: el mismo vaso parece turquesa con gresite claro y verdoso con porcelánico gris. Si lo que te planteas es cambiarle el acabado a una piscina que ya tienes, eso es una reforma de piscina.

Qué tipo de piscina encaja en cada caso
Puesto todo junto, la decisión se reduce bastante en cuanto describes tu parcela y tu uso. Esta tabla resume lo que solemos ver después de pisar el terreno, incluidos los casos en los que lo que encaja no es una piscina de obra y lo decimos igual.
| Tu situación | Sistema | Forma y rebosadero | Por qué |
|---|---|---|---|
| Parcela regular, presupuesto justo, quieres bañarte este verano | Panel de acero o poliéster (no es nuestro sistema) | Rectangular con skimmer | Es lo más rápido y lo más barato de poner; asumes que el liner o el casco tienen fecha de caducidad |
| Parcela con forma difícil, árboles o un rincón que aprovechar | Obra de hormigón | Forma libre con skimmer | Un casco de fábrica llega con medidas fijas y en una parcela así no entra |
| Terreno en pendiente con vistas por un lado | Obra de hormigón | Elevada, desbordante o infinity | Aprovechas el desnivel en lugar de pagar por eliminarlo, y el efecto solo funciona así |
| Patio pequeño en casco urbano | Obra de hormigón | Vaso pequeño con banco de obra | No entra nada prefabricado y la grúa no tiene por dónde pasar; además gasta muy poca agua |
| Quieres nadar en serio, parcela alargada | Obra de hormigón | Calle de nado con skimmer | Aprovechas el largo, gastas menos agua y nadas sin dar la vuelta cada cuatro brazadas |
| Niños pequeños y espacio de sobra | Obra de hormigón | Rectangular con playa de entrada | La entrada en rampa es lo más seguro y lo que más se usa los tres primeros años |
Los rangos de precio de cada sistema, siempre muy orientativos, están en el precio de una piscina de obra en Madrid. Y si lo que te interesa es qué hacemos nosotros, está en construcción de piscinas de obra en Madrid.
Lo que la normativa te pide, y lo que no, si la piscina es de tu casa
Aquí hay una confusión muy repetida. El Código Técnico de la Edificación tiene una sección dedicada al riesgo de ahogamiento, el DB-SUA 6, con exigencias bastante concretas de profundidad, pendiente del fondo, barreras y resbaladicidad del suelo. Y mucha gente llega a la primera visita pensando que eso le obliga.
No es el caso. Esa sección se aplica a las piscinas de uso colectivo y dice literalmente que «quedan excluidas las piscinas de viviendas unifamiliares». Si la piscina es de tu casa, el CTE no te impone esos mínimos.
Lo que sí te aplica es la licencia y el ICIO de tu ayuntamiento, y la normativa sanitaria autonómica cuando la piscina es de uso colectivo. En una vivienda unifamiliar, el DB-SUA 6 queda fuera; en una comunidad de vecinos, es de cumplimiento obligado.
En una piscina comunitaria el cambio es grande: profundidad máxima de 3 metros con zonas por debajo de 1,40, pendientes limitadas, señalización de las profundidades, barrera de 1,20 metros de altura si el acceso de niños no está controlado, y andén perimetral con suelo antideslizante de clase 3, que ya es exigencia sanitaria autonómica. Son requisitos de proyecto que hay que meter desde el principio, no añadir al final.

Los errores más frecuentes al elegir el tipo de piscina
Lo que vemos en las visitas
Cinco decisiones que luego se lamentan
Ninguna de las cinco tiene que ver con el dinero que se gastó, sino con el orden en que se decidió.
- Error 1Elegir el sistema por el plazo«La quiero para julio» lleva a una prefabricada en una parcela que pedía obra. El plazo se olvida en dos años; la forma se queda veinte.
- Error 2Hacerla más honda de lo necesarioPasar de 1,50 a 2,20 metros de fondo encarece excavación, hormigón, agua y calefacción, y casi nadie usa esa zona.
- Error 3La forma sin pensar la cubiertaUna forma libre obliga a fabricar la cubierta a medida. Si la quieres cubierta y el presupuesto es justo, la forma manda sobre lo que venga después.
- Error 4Sala de máquinas al límiteUna sala pensada justa para la bomba de hoy impide poner mañana una bomba de calor, un clorador salino o un segundo filtro. De espacio nunca sobra.
- Error 5Decidir el revestimiento al finalEl gresite y el gres porcelánico no piden la misma preparación del vaso. Elegirlo cuando ya está gunitado limita las opciones o obliga a rehacer.
Preguntas frecuentes sobre los tipos de piscinas
¿Qué tipos de piscinas de obra hay?
Todas las de obra comparten el vaso de hormigón; lo que cambia es por dónde se va el agua y qué forma tiene. Por rebosadero, skimmer, desbordante, infinity y espejo. Por forma, rectangular, de forma libre, calle de nado o vaso pequeño. Y por cómo se asienta, enterrada, semienterrada o elevada. Cualquier combinación es posible, y eso es precisamente lo que no permite una piscina prefabricada.
¿Qué tipo de piscina da menos problemas?
La de obra bien ejecutada, porque es la única que se puede reparar y volver a revestir indefinidamente. En un casco de poliéster la reparación se hace, pero es más delicada y se nota; y un liner es una pieza de desgaste con fecha. Dicho eso, lo que de verdad da problemas en obra es una mala ejecución: un vaso mal armado o mal impermeabilizado es peor que cualquier prefabricada. La comparación a fondo, con precios y vida útil, está en obra, poliéster o acero.
¿Qué profundidad es la mejor para una piscina familiar?
La que te deje hacer pie en la mayor parte del vaso. Si hay niños pequeños, mejor una entrada en rampa o una escalera romana que un fondo uniforme bajo. Y si alguien quiere tirarse de cabeza, eso pide bastante más calado y una zona señalizada, algo que en un jardín particular casi nunca compensa.
¿Se puede convertir una piscina de skimmer en desbordante?
Técnicamente sí, en una piscina de obra, pero es una reforma grande: hay que rehacer la coronación completa, construir el canalón perimetral, excavar el vaso de compensación y rehacer la hidráulica. En la práctica solo tiene sentido si ya ibas a hacer una reforma integral de la piscina.
¿Qué tipo de piscina es más fácil de mantener?
A igualdad de volumen, la que tiene menos rincones. Un vaso rectangular con skimmer es lo más sencillo de limpiar; una desbordante recoge mejor la suciedad de la superficie, pero añade un vaso de compensación que también hay que vigilar. Aun así, lo que más pesa no es el tipo de piscina, es la constancia con el agua: eso está en el mantenimiento de una piscina de obra.
¿Te ayudamos a decidir qué piscina te cabe?
Nos acercamos a tu parcela, la medimos y te decimos qué tipo de piscina encaja de verdad: sistema, forma, profundidad y por dónde sacar el agua. El precio cerrado te lo damos por escrito después de la visita. La visita y el asesoramiento no cuestan nada.
Quién firma esto
Revespi construye y reforma piscinas de obra en la Comunidad de Madrid con equipo propio. Somos empresa acreditada en el REA (Registro de Empresas Acreditadas).





