Una grieta en la piscina no siempre es grave, pero ninguna se arregla sola. La diferencia entre tapar una fisura de retracción con un sellado y tener que picar hasta el hormigón sano son varios miles de euros, así que lo primero es saber delante de cuál de las dos estás.
Los tres tipos de grieta, y cuál te toca
Fisuras de retracción
Son finas, superficiales, con forma irregular, y aparecen en el mortero o en el revestimiento, no en el hormigón. Salen porque el material perdió agua demasiado rápido al fraguar. No afectan a la estructura y en muchos casos ni siquiera dejan pasar el agua.
Se sanean, se sellan y se reviste encima. Es la buena noticia de las tres.
Grietas por asiento del terreno
Suelen ser diagonales, parten de una esquina y van ensanchándose. Significan que el terreno bajo el vaso ha cedido de forma desigual, casi siempre porque en su día no se llegó a terreno firme o porque hay una fuga de agua que ha lavado el suelo por debajo.
Aquí no basta con reparar la grieta: si no se resuelve la causa, vuelve a abrirse. Hay que ver si el asiento está estabilizado o sigue en movimiento.
Grietas estructurales pasantes
Atraviesan el hormigón de lado a lado. Se reconocen porque pierden agua de forma constante y porque a menudo se ve humedad o eflorescencias por la cara exterior del vaso, si está accesible. Son las que obligan a la reparación seria.
Cómo saber cuál tienes sin ser técnico
- Mide la pérdida. Una piscina normal pierde por evaporación entre 3 y 5 mm al día en verano. Si baja más de un centímetro diario, hay fuga y la grieta probablemente sea pasante.
- Mira si crece. Marca los extremos de la grieta con lápiz y pon la fecha. Si en dos o tres meses ha avanzado, el movimiento sigue activo.
- Mira el ancho. Por debajo de medio milímetro, casi siempre retracción. Por encima de un milímetro, conviene que la vea alguien.
- Mira dónde está. Las que salen justo en el encuentro entre el fondo y la pared son las más sospechosas: en las piscinas encofradas ahí hay una junta constructiva, y es el punto débil por definición. Las piscinas de hormigón gunitado no tienen esa junta, porque el vaso se ejecuta de una pieza.
- Mira si hay óxido. Si en la grieta se ve una línea marrón, el agua ha llegado a la armadura. Eso ya no es estético.
Cuándo hay que picar
Se pica cuando el hormigón que hay debajo ya no cumple. En la práctica, en estos casos:
- La grieta es pasante y pierde agua.
- Al golpear alrededor suena hueco: el revestimiento ha perdido adherencia en una zona amplia.
- Se ve armadura oxidada. Hay que descubrirla, sanearla, pasivarla y reconstruir con mortero de reparación.
- El hormigón está carbonatado y se disgrega al rascarlo.
Esa fase de rehabilitación estructural suma entre 800 y 4.000 € según lo extendido que esté el daño. Es dinero que no se ve al terminar la obra, porque queda debajo del gresite, pero es la diferencia entre una reforma que aguanta veinte años y otra que vuelve a fallar en dos.
Cuándo no hace falta picar
Si el vaso está sano y lo único que falla es el revestimiento, hay una salida más barata y más rápida: la lámina armada. Es un PVC reforzado que se instala encima del vaso existente, sin picar nada, y que además es impermeable por sí misma, así que resuelve las microfisuras sin tocar el hormigón. Tres o cuatro días de obra en lugar de dos semanas.
No sirve para todo: si hay movimiento estructural activo, la lámina tapa el síntoma pero el vaso sigue moviéndose. Y una vez instalada, el hormigón queda oculto.
El error que sale caro
Revestir encima de un vaso enfermo. Queda espectacular durante una temporada y a la segunda o tercera vuelve la grieta, con el agravante de que ahora hay gresite nuevo que picar. Antes de decidir el acabado hay que decidir el estado del vaso, y no al revés.
Y si la piscina pierde agua, lo primero no es reformar: es localizar la fuga con equipo, sin romper nada, y saber a qué te enfrentas antes de gastar en revestimiento.
Te decimos qué grieta tienes, no qué queremos venderte
Vamos, la vemos y te decimos si es una fisura de superficie, un asiento o una grieta estructural, y qué hace falta de verdad en cada caso. La visita es gratuita.
